lunes, 9 de abril de 2007

Nueva Esparta y sus playas de ensueño




Margarita siempr

e roba suspiros a los turistas y es que “la perla del Caribe” como suelen llamarla es toda una delicia. Desde sus costas azules y cálidas hasta la diversidad de locales, restaurantes y centros nocturnos que cada día pretenden alejarnos del aburrimiento, hacen que esta región del país sea la predilecta de muchos viajeros.

Lo que me encanta de esta isla es que hay playas para todos los gustos, porque en Nueva Esparta el mar se nos presenta con una gama de matices inigualable. Si prefieren bañarse y surfear con las olas, entonces Playa el Agua y Parguito son las ideales, además que en ellas encontraremos locales y restaurantes dispuestos a la orilla del mar donde podremos disfrutar de deliciosos bocadillos y manjares marinos.

Cuando visité por primera vez la isla me llamó mucho la atención Manzanillo, porque es una bahía de pescadores que no es muy concurrida y además el atardecer hizo de las suyas pintando el mar de naranja y amarillo, ideal para tomar una buena foto. Además que por acá no transita mucha gente y se puede disfrutar de una paseo agradable.

Pero más allá en la punta de Macanao hay otra playita que no es muy concurrida, se llama Punta Arenas, tiene pocas olas y para mi esta es la otra cara de Magrita porque aquí impera la tranquilidad, por cierto a los turistas extranjeros prefieren pasearse por acá y hasta se aventuran a practicar kayak. Muy cerca de aquí se encuentra otro sitio para bañarse en el mar, se trata de Playa Pared un sitio bien solitario, no hay quiosquitos, ni tarantines, hasta algunos huéspedes de Makatao Spa, luego de un buen baño de lodo para aligerar el estrés, se meten en el mar desnudos y no hay nadie que los mire.

Si lo que quiere es tumbarse en la arena o hacer deportes acuáticos entonces La Galera es la ideal, porque queda en la parte este de la Bahía de Juan Griego, cuenta con 1.200 metros de longitud y el oleaje es suave, hay restaurantes de comida típicas, pero sin duda alguna la puesta del sol es un espectáculo.

Para los aventureros o impacientes por experimentar nuevas emociones les cuento que en Puerto Viejo podrán hallar escuelas e instructores que siempre estarán dispuestos a ofrecerles unas clasecitas windsurf, esquí acuático y pesca. Igualmente en el Yaque encontrarán estos servicios; además que por estos predios el mar es calmadito, así que hasta los inexpertos podrán aprender estos deportes sin complicaciones.

Recuerden que Margarita tiene 168 kilómetros de línea costera, así que hay innumerables playas para disfrutar y descubrir, recuerden cuidarlas y no se olviden de visitar los monumentos históricos de la isla, la Laguna de la Restinga y El Cercado un pueblito de artesanos donde todavía hornean las piezas de barro al modo rudimentario. En otra oportunidad nos pasearemos por estos rinconcitos y les contaré con más detalle.

martes, 3 de abril de 2007

La Colonia Tovar para Descubrirla



Cuando pequeña asociaba la Colonia Tovar a un pueblo de duendes, quizás por los espectaculares trajes alemanes que suelen usar los lugareños y la particular arquitectura que impera en esa región del estado Aragua. Hoy este pedacito de Alemania, me sigue pareciendo fascinante, porque ya han pasado nueve generaciones desde aquel 8 de abril de 1843 cuando los primeros colonos emprendieron la fundación de esta zona, y es que todavía sus habitantes mantienen sus costumbres y hasta hablan el dialecto coloniero: el alemannisch.

Si decide viajar un fin de semana o días de asueto tome sus previsiones porque conseguirá la carretera muy congestionada, sobre todo en la subida hacia el Junquito, ya que este es un sitio muy visitado por los caraqueños. Ahora bien, si tienen la oportunidad de echarse una escapadita entre semana de seguro conseguirán a una Colonia Tovar diferente, más relajada y los precios de los restaurantes, hoteles, posadas, se adaptan mejor al bolsillo.

Actualmente, este sitio turístico ofrece diversas opciones para sus visitantes, desde paseos en rústicos, vuelos en parapente, visita a los sembradíos de fresa, hasta caminatas por la montaña y la visita al Monumento Natural Pico Codazzi es imperdible. Yo les recomiendo que se consigan a un guía en la estación Los Claveles, para que les haga una completa excursión y los pasee por estos lugares. Si dispone de tiempo puede que lo lleven a las playas de Puerto Cruz o Punta Maya, todo dependerá de su itinerario y de su espíritu aventurero.

Fuera del pueblo

Cuando visiten la Colonia Tovar no olviden pasar por el Monumento Natural Pico Codazzi, porque ese primer contacto con la naturaleza de seguro lo relajará y le hará olvidarse del estrés diario. Este parque cuenta con 11 mil hectáreas de zona verde, se caracteriza por ser un bosque húmedo, por eso cuando llegue a la entrada de seguro una espesa neblina le dará la bienvenida.

Acá usted podrá apreciar una exuberante vegetación que es muy típica del lugar. Deje a un lado la imagen de la agobiante ciudad y sorpréndase con el cedro gigante, los helechos arbóreos, las bromelias, granadillos, palmas y orquídeas. Así que le sugiero llevarse ropa cómoda y zapatos adecuados, porque tendrá que hacer una pequeña caminata para poder deleitarse con estas maravillas de la naturaleza, hasta le harán abrazar los árboles gigantes que abundan en esta zona, todo esto con un sentido ecológico y con la finalidad de armonizar las energías del cuerpo, según dicen los guías.

Al encuentro de su cultura

La Colonia Tovar ahora se ha diversificado y además de estos paseos usted tiene la oportunidad de conocer los Petroglifos Indígenas, si no quiere llegar con las manos vacías su casa recuerde visitar las fábricas de artesanías que ofrecen souvenir muy creativos. Hasta puede llegar a conocer la famosa Cervecería Tovar, reconocida porque fue pionera en nuestro país en la elaboración de esta destilada bebida que cuenta con una tradición alemana que data de 1870.

Si corre con suerte, en la plaza Los Claveles, se presentan las danzas típicas de los colonieros, que solamente la exhiben al público en fechas importantes como las Fiestas Patronales en honor a San Martín de Tours (noviembre), en Ferias como las del Jarillo y San Sebastián de los Reyes, también en las celebraciones locales y aniversarios de escuelas, el Día del Niño, el Lunes de Resurrección, en el aniversario de la Colonia Tovar” (8 de abril), fuera de estas celebraciones se presentan en algunos locales de la zona.

Definitivamente la Colonia Tovar tiene mucho por recorrer hasta para relajarse y tomarse un fin de semana de completo relax, porque en estos periplos podremos toparnos con reconocidos centros de belleza y spa que combinan sus tratamientos con la majestuosa belleza de estos predios, sencillamente para disfrutar.

jueves, 29 de marzo de 2007

De paseo por el cabo de San Román



Encontrarme en el punto más septentrional del país resultó ser una experiencia mítica. Por estos lados se respira un ambiente bastante árido que a la vez resulta fascinante para el turista.

Entre tundras y una vegetación inminentemente xerófita partimos para conocer esta interesante región. Después de pasar el pueblo de Santa Ana, nos enrumbamos hacia el Municipio Falcón y nos topamos con Las Cumaraguas un sitio natural tipo salinas, ubicadas al noreste de la Península. Ya se acercaba la tarde así que el paisaje nos ofreció la mejor gama de colores plasmados en la laguna porque es cuando el tanino que contiene el agua que irriga ese sector se torna de color rojizo.

Luego nos fuimos hacia el cabo de San Román, recorriendo Pueblo Nuevo y siguiendo la carretera de El Vínculo, acompañada por un grupo de personas que sabían con precisión cada rinconcito de estas tierras. En la carretera nos topamos con simpáticas señoras que vendían los dulces típicos de esta región, desde conservas de coco y leche hasta el delicioso majarete.

Al llegar finalmente al área más nórdica de Venezuela, se siente una emoción casi inevitable, porque el mar se muestra distinto, tranquilo, pero a la vez salvaje. Usted sabrá que llegó porque se encontrará con la antigua estación de radio La Voz de Venezuela, la cual por cierto se hallaba abandonada la vez que fui, aunque existe un proyecto para el rescate de esa emisora y hacer un parador turístico.

Dicen los lugareños que para bañarse en la playas del Cabo de San Román hay que tener mucho cuidado porque más de uno se ha topado desde tiburones hasta culebras de mar. La verdad no tuve oportunidad de ver a ninguno de estos especimenes, pero disfruté la vista que me brindaba el paisaje.

Este lugar parece esconder importantes reliquias porque además de la antigua estación radial, en la Bahía de San Román se halla un barco antiguo encallado y también se encuentra una réplica del faro más antiguo del mundo, localizado en la Coruña-España; el nuestro fue renovado a finales del 2004 y ahora está dotado por una poderosa lámpara con alcance de 25 millas.

También me contaron que cuando la marea está bajita se puede divisar la isla de Aruba. En épocas anteriores algunos lancheros del pueblo ofrecían sus servicios para llevar a turistas venezolanos que se atrevían a cruzar la frontera y comprar perfumes, cosméticos, ropa, en fin, quienes lo hacían me comentaban que la aventura era un poco extrema y que más de uno se perdió en pleno Mar Caribe.

Esa travesía ya no la hacen, pero si usted cuenta con un vehículo rústico, entonces puede seguir la carretera para conocer Los Morros de Chuara, unos médanos que desembocan en el mar. Quines han ido al atardecer dicen que el lugar se torna mágico. No fuimos porque ya se acercaba la noche y regresamos a la ciudad acompañados de algunos lugareños quienes nos contaban las leyendas típicas de estos predios, desde niñas en caballos, hasta de la famosa culebra dorada que rodea al Cerro Santa Ana. Si decide visitar este lugar recuerde hacerlo con tiempo y trate de buscar a algún poblador que le cuente sobre la zona, porque esas historias típicas de cada región siempre enriquecerán nuestro viaje.







viernes, 23 de marzo de 2007

Aventuras en las Montañas de Mérida






Cuando nos lanzamos a la aventura de conocer nuevos destinos, casi siempre recorremos los mismos sitios turísticos que visita el común denominador de las personas: las plazas, monumentos, parques de atracción, centros comerciales, en fin, lugares que nos permiten conocer la ciudad o el estado que estamos visitando. Sin embargo, existen ciertos rinconcitos que piden a gritos ser descubiertos y admirados, como el caso de la finca Yegua Blanca.


Nos situamos en los páramos merideños a 2 mil metros de altura aproximadamente, específicamente en el sector de Tabay. Para llegar a este lugar se necesita un rústico 4x4, o simplemente la voluntad para caminar alrededor de 4 kilómetros. En cierta ocasión opté por la segunda, y cual mochilera recorrí esta ruta que me llevó por senderos inhóspitos, entre matorrales, frailejones, casitas típicas que lucían espectaculares con sus rosales apostados al frente del jardín, riachuelos y un paisaje de montañas que se mostraba esplendorosamente verde.

Después de una caminata un tanto agreste finalmente llegué a la casita de Sylvie y Jacky, una pareja de franceses que cuidan y aman a esta tierra más de lo que podamos imaginar. Me esperaban con pan casero y una fresca mermelada de fresas que aún saboreo cuando recuerdo este viaje. La idea de esta aventura era aprender a cabalgar y es que este matrimonio apasionado por los caballos enseña a sus huéspedes este interesante hobby. Ellos se encargan de entrenar, criar y cuidar a estos animales, así como del mantenimiento de las sillas, la calzada de herraduras entre otros menesteres propios de este oficio, además hablan francés, alemán y español.

En un día me convertí en jinete haciendo un recorrido por el Valle de la Mano Poderosa, donde tuve oportunidad de observar la hermosa vista de la Sierra Nevada y el majestuoso Glaciar de Humbolt. En menos de 5 horas aprendí que los caballos sólo te hacen caso si les muestras carácter y temple, de lo contrario el equino hará de las suyas y hasta te vacilará como intentó hacer el mío en un comienzo.


Para los más osados y con ansias de experimentar nuevas emociones existen excursiones largas que incluyen paseos por la Ciénaga y Filo de Oro, eso sí asegúrese de llevar una indumentaria apropiada porque tendrá que acampar en esa estepa fría de los andes. El viajero puede aventurarse y hacer recorridos de hasta 6 días, que de seguro le permitirá adentrarse a la Sierra Nevada, incluso si la agenda lo permite conseguirá pescar truchas y conocer las experiencias de una aldea de agricultores situados en Gaviria.

Si decide tomar parte de esta travesía recuerde que se necesita mucha voluntad y ser un jinete con cierta experiencia; pero si usted va por primera vez, entonces le recomiendo que tome el tour de un día, de seguro tendrá unas vacaciones distintas junto a su familia.